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30 julio, 2010 / Colectivo Libros Buenos

Patricio Navia, poeta en Nueva York


El analista político Patricio Navia, también gran poeta.

Circula la noción de que solamente la poesía se da en la izquierda, que los grandes versificadores de la historia se han aliado al marxismo, supuesto manantial de la sensibilidad y los versos. La historia nos muestra que esa es una más de las patrañas que la izquierda hace correr en el mundo, lo que, además de insertar un postulado falaz en la mente de las personas, genera que haya un olvido -en Chile sobre todo-, una obliteración injusta y majadera con poetas alejados del marxismo concertacionismo. Mientras sube la espuma de los Zurita y los Gonzalo Rojas (no el bueno), la sensibilidad de otros que no están alineados (ni alienados) con la lógica concerta simplemente no existen.

Pues bien, eso fue absolutamente triturado el año pasado cuando se hizo circular en la red la obra poética del analista político Patricio Navia. Cabe recordar que por esas épocas en que se estaba gestando la llegada del Presidente Sebastián Piñera a La Moneda, también Navia estaba viviendo su propia temporada en el infierno. Esto porque se hizo público el apoyo que el actual profesor de la Universidad Diego Portales residente en Nueva York le hizo al Presidente, entonces candidato, dando muestras de su afilada capacidad premonitoria. “Honestamente, creo que eres más capaz, más inteligente y tienes más ganas y energía para ser presidente que  (Eduardo) Frei”, esas fueron las palabras del analista hacia el actual Mandatario, en una misiva en la que dio un respiro a su mente, y dio rienda suelta a sus sentimientos, a lo que el corazón le dictaba. Y no se equivocó.

“I am leaning towards you”

Navia sabía el rumbo que tomaría la patria, y quiso (tal como lo ha hecho el Colectivo Libros buenos) ponerse a disposición de aquellos que tienen como misión renovar Chile. Pero como era de esperarse, los dueños de la moral fustigaron a Patricio Navia, lanzándole todas las porquerías que tuvieron a mano.

Pero además, como muestra de una proverbial mala uva (para citar a nuestro gran Jorge Edwards) que caracteriza al marxismo concertacionismo, alguien mediante la plataforma Twitter hizo circular, con sorna, una página muy humildemente diseñada, que contenía el poemario “Diez poemas para Mayra”, escrito por Navia en 1997.

Pues bien, como ustedes saben, como colectivo creemos que no sólo debemos permitir la divulgación de obras desconocidas, sino también la reivindicación de obras obliteradas, aplastadas por el yugo marxista concerta, como ha sucedido acá con Patricio Navia y “Diez poemas para Mayra”. Queremos aportar un análisis a algunos de estos versos, que revelan al poeta detrás del adusto comentarista político, al hombre detrás del implacable analista de actualidad. En otras palabras, al corazón detrás de la mente.

Mayra

Mayra/ de mar, mujer,/ mayo, de mí.// Eres de océano/ tormenta, maremoto /caracolas circulares. // Mujer, tus cejas,/ tu pelo desordenado/ eres, pese a lo que digas,/ tiernamente déspota.// Primavera, un poco de lluvia/ voy a hablar toda la noche/ como chilena, dices/ como si fuera castigo./ Mayra, de mayo,/ no me digas eso,/ qué coquetería,/ y hasta cuándo/ espero que llames.

En este poema podemos ya vislumbrar a un artista en franco contacto con sus sentimientos, con sus pulsiones, con la capacidad de verbalizar el tráfago que es albergar en el corazón sentimientos hacia otro ser, sentimientos de amor. Es habitual perder el rumbo y desbocar la escritura ante un querer intenso, pero acá vemos una de las cualidades del Navia poeta: su contención, su capacidad de pintar un cuadro, una imagen transformada en cadencia, antes que exteriorizar una tormenta del alma.

Eres de océano/ tormenta, maremoto /caracolas circulares. Un poeta conectado a los elementos, que utiliza como materia prima para versificar aquello que nos rodea, que compone nuestro mundo. Voy a hablar toda la noche/ como chilena, dices/ como si fuera castigo, da cuenta de un autor bilingüe, pero esto no es solamente que domine dos idiomas, sino que domina dos sensibilidades, la sensibilidad anglosajona, unida a la forma de amar propia del hombre de estas latitudes. Hay un dominio de ambos registros, y un conocimiento de esas situaciones lingüísticas, unido a los contextos culturales que maneja el autor, que ya se los quisiera cualquier amargado marxista concerta que no alcanzó a agarrar un pedazo de la torta que se repartieron a mansalva desde 1990. Para Navia el bilingüismo no es castigo, sino deleite, es un nuevo campo para expresar la carga sentimental que lleva dentro. Notable.

Mayra, de mayo,/ no me digas eso,/ qué coquetería,/ y hasta cuándo/ espero que llames. Un hombre que sufre, de carne y hueso, que espera el llamado del amor, que espera el llamado para poner fin al desierto del alma solitaria. Esto empalma con el poema “Cookies” (galletas):

When I get sad/ I eat cookies/ pienso decirte/ cuando vuelvas/ y seamos felices./ Vas a levantar una ceja/ y me vas a regañar por algo,/ me río y anhelo que/ me vuelvas a regañar./ Me vas a prohibir comer galletas/ lo sé, cuando vuelvas.

Se respira ausencia y nostalgia en este poema, donde se introduce la repostería como un elemento, como una figura literaria para describir la carencia y el extrañamiento. Navia toma un elemento cotidiano y le da un baño de alma doliente bullente en metáforas, de alma clamante por el otro, la otredad ausente.

Cotidianeidad, humanismo y conflicto

En otro poema, “Te llamo, dices”, Navia apunta: “Te escribo un poema,/ arreglo mi cuarto,/ pongo en orden mi talonario de cheques,/ reviso meticulosamente la correspondencia,/ le pongo el botón que le faltaba a mi camisa,/ escribo por fin tu nombre en mi libreta de números/ y boto el papel en que lo anoté esa primera noche”. Navia ha incorporado con éxito la cotidianeidad a su obra poética, ventilando el verso, y dándole una frescura muy sana. De paso es una bajada del Olimpo de un hombre que está, con justicia, elevado a las actuales cumbres del pensamiento de actualidad. Patricio Navia tiene la indiscutible capacidad de ir dos o tres pasos más adelante en lo que se refiere al análisis político, pero también es un hombre que sabe coser un botón. Hay una muy saludable humanización de la persona, lo que se ha logrado mediante versos, mediante arte. Humanismo, en buenas cuentas.

Pero el alma poética del hombre, del artista, está siempre en conflicto, en un tira y afloja, en un constante debate por alcanzar la belleza en estado puro. Patricio Navia, que ha sacado credencial de artista, no está exento de esa condición maldita del poeta genuino. Así, se señala en “Olvidos”: “¿Cómo se escribe entonces un poema del olvido/ guardando la compostura que tanto me caracteriza?”. Hay un desacomodo entre el hombre doliente y con el corazón inflamado, y el hombre de pensamiento, que debe estar impertérrito para dar cuenta de los rifirrafes políticos. Esa dualidad afligida, presente en todos los que casi no distinguen el arte de la vida, está en Navia, quien resuelve en poesía esa condición existencial.

Frescura coloquial y trascendente

"Navia ha incorporado con éxito la cotidianeidad a su obra poética, ventilando el verso, y dándole una frescura muy sana".

Pero la poesía no es solamente el poner por escrito emociones que arritmian nuestros corazones, sino el poder expresar esas cuitas con un talento suficiente que permita transmitirlos al otro, con una artesanía llamativa. En el poema “Te vas a arrepentir”, hay un uso acertadísimo del lenguaje coloquial, que, nuevamente, otorga vitalidad y flexibilidad a la palabra poética, además de hacerla accesible y entendible por todos, lo que además es un gesto 100% democrático, conservando esa conexión que Navia tiene con elementos naturales, como la lluvia, que renace en el poema: “Entonces a lo mejor/ me vendrás a buscar llorando/ a hablarme de la lluvia.// Entonces de seguro/ me vas a buscar por fin/ y, nada, poh, nada más”.

Solamente un autor en total control de la palabra, y con plena conciencia de los alcances de la misma es capaz de vislumbrar el porvenir, hacer quiromancia en el poema, y vaticinar la trascendencia, al mismo tiempo en que la poesía se está produciendo, lo que entronca al autor con una tradición netamente renacentista de vislumbrar, de forma deliberada, la belleza como trascendencia, la fama, y la derrota al tiempo cronológico, y la derrota a la mundanidad. Patricio Navia lo demuestra acá, en “Copyright”: “Los poemas son míos,/ te dije,/ me harán famoso,/ y tú en cambio/ ni te acordarás,/ o peor aún,/ estarás hasta contento/ de que me haya ido bien/ en la vida”.

No queremos extendernos mucho más, y desde ya recomendamos la lectura de los poemas de Patricio Navia, una poesía que es a la vez actual, pero también imperecedera, que lidia con problemáticas y situaciones del hoy, que son puestas en perspectiva por sentimientos que han acompañado al hombre moderno por siglos. Nos despedimos dejándolos con un cierre inmejorable, el poema “The Grand Scheme of Things” (El gran esquema de las cosas):

In the grand scheme of things

that’s irrelevant

sentenciaste esa primera vez.

Tus ojos, tu pelo desordenado

y tus cejas, por sobre todo las cejas,

no dieron lugar a dudas.

Hoy, sólo,

recordando esa noche,

mientras me alejo

sé que en el largo plazo

en el grand scheme of things

tu también serás irrelevante.

Quisiera irte a buscar

modificar el mentado

grand scheme of things.

Pero qué más da,

la ciudad queda atrás,

y tú vas al baul de los recuerdos,

tú, tus dientes, tus dedos largos,

tus orejas, irrelevante,

en el grand scheme of things.

*Para leer la versión completa de “Diez poemas para Mayra”, click acá

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71 comentarios

Dejar un comentario
  1. Fede Yañez Herrera / Jul 9 2011 19:03

    No perderé palabras en la poesía de este señor, simplemente haré notar algo que me llama profundamente la atención: “marxismo concertacionista”? en serio? acaso no ven como la concertación continuó majestuosamente la obra de vuestro, afortunadamente, difunto general?
    Hay gente de entendimiento muy limitado.

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