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7 julio, 2010 / Colectivo Libros Buenos

Aproximaciones literarias a Pedro Carcuro


El comentarista Pedro Carcuro, quien ha introducido literatura en sus relatos futbolísticos

Sucedió así: en uno de los partidos de la Copa del Mundo Sudáfrica 201 (no recordamos cuál en específico), el relator y cronista de Televisión Nacional de Chile, Pedro Carcuro -un comunicador de amplia trayectoria en ese canal de televisión, que durante 20 años estuvo bajo el control programático e ideológico del marxismo concertacionismo en el poder-, citó o recordó (sin la destreza que el caso requería, desafortunadamente) una composición del poeta cubano pre-castrista Nicolás Guillén. Este momento, lejos de marcar un hito en la historia de la televisión, lo que instala en el escenario nacional es un quiebre de suyo relevante en medio del marasmo que ha retratado la vida de la televisión local durante décadas.

Entendámosnos. No somos ni cerca adeptos al fútbol. Es más, creemos que el fútbol comparte una misma plataforma con el vicio, la droga, el alcohol, la delincuencia y la proliferación del lumpen, ese que, ante la laxa desidia de los gobiernos de centroizquierda, ha infundido el terror en la gente honesta, que trabaja para comprarse sus bienes materiales, sus casas, sus automóviles, sus parcelas, etc. Volviendo al centro de nuestra propuesta, no podemos ignorar este momento bisagra en la cultura nacional, coincidente con la llegada de nuestro Presidente Sebastián Piñera a La Moneda. En lo particular, creemos que también son los frutos visibles de nuestro esfuerzo como colectivo renovador, y como entidad que lucha contra el declive moral y cultural que ha sufrido nuestra patria desde 1990 en adelante. Pero esos son comentarios al margen.

Como señalamos anteriormente, el hecho de que Pedro Carcuro haya citado literatura en medio de esta bacanal que han dado en llamar Mundial de Sudáfrica 2010, es un signo del cambio de los tiempos. No olvidemos que hace unos años los comentarios Carcuro comprendían cosas como invitaciones al tenista chileno Jaime Fillol a irse de juerga con dos chiquillas buenas mozas, que a la postre resultaron ser las hijas del Fillol. Indudablemente es signo de progreso que Pedro Carcuro haya virado el eje de sus crónicas televisadas desde el eros desatado a la literatura.

La dirección del viraje

Carcuro, en su primera alusión literaria, rescató la obra de Nicolás Guillén. Es necesario que aclaremos la procedencia y alcances de este autor comunista, nacido en 1902 y que expiró en 1989, año en que caía el comunismo en (casi) todo el orbe. Guillén se caracterizó por tener una poesía que osciló entre la vanguardia y la política, pero por lejos lo más rescatable de esa escritura es la mirada que posó sobre los pueblos originarios de su país, y Dios sabe que esa gente necesita ayuda, ayuda para salir de la pobreza, y crecer con valores. La doble clave del progreso: que los ojos de la literatura (si bien comunista, mejor que nada) se hayan enfocado en esa gente, y que ahora, Pedro Carcuro rescate esas composiciones, ahora sí, en un marco apto para el progreso integral valórico.

El segundo hito literario que marca la ruta del avance cultural se dio en el partido que sostuvieron Alemania y Australia (esa vez tomamos nota), el pasado domingo 13 de junio, cuando Pedro Carcuro, ante la presencia del jugador alemán de origen persa Mesut Özil, citó el libro “Cabeza de turco”, obra del escritor y periodista germano Günter Wallraff, que retrata las condiciones laborales de un inmigrante turco en Alemania. Es un ataque al empresariado alemán y el libre mercado que fue eje central en ese proceso histórico-económico que se denominó “Milagro alemán”.

Si bien las aproximaciones literarias que Pedro Carcuro incluyó en sus narraciones de los encuentros de la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010 tienen un leve peso que las hace inclinarse hacia la izquierda del espectro, entendemos que estos son los estadios previos (que se deben desecharse sí o sí) a los aportes que están más cercanos a los libros buenos, donde las piedras angulares son los valores sólidos que hacen de Chile una sociedad más libre y democrática, con fuerte e indeleble arraigo a instituciones que hay que preservar a toda costa, como la familia.

Junto con lo anterior, es motivo de celebración que se estén vislumbrando brotes culturales en las transmisiones del fútbol (el hecho de que coincidan con la llegada de Sebastián Piñera al poder no es casualidad), deporte que ha traído mucha amargura a este país.

*N de la R: En la recientemente jugada final de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010, entre España y Holanda, luego de finalizado el encuentro y coronados los hispanos como monarcas del balompié, la persona a quien está dedicada esta entrada tuvo la muy desafortunada idea de dedicar el título a los marxistas y comunistas españoles que llegaron en el barco Winnipeg, en la década de los 30 del siglo pasado. Un lamentable tropezón que echa por tierra algo que pintaba para interesante, pero que volvió a fojas cero.

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